El turismo constituye el principal motor económico de Mallorca, una isla que en 2023 recibió más de 10,6 millones de turistas internacionales, lo que representa el 12,5% del total de llegadas a España. Este flujo sostenido de visitantes sostiene una parte esencial del tejido empresarial insular, genera empleo directo e indirecto y define, en gran medida, la estructura socioeconómica del territorio. El peso del turismo en la economía mallorquina no solo es cuantitativo, también condiciona la planificación territorial, la gestión de infraestructuras, la demanda energética y la presión sobre los recursos naturales.
En los últimos años, la demanda turística ha mantenido una tendencia creciente, marcada por la recuperación postpandemia y por la consolidación de Mallorca como destino internacional de primer orden. Este aumento ha incrementado la complejidad de la gestión turística y la necesidad de información precisa y sistemas de apoyo a la decisión para anticipar cambios, equilibrar flujos y proteger los valores ambientales y sociales, con el objetivo de incidir en las principales problemáticas a las que se enfrenta Mallorca como destino turístico: